Porque su libertad y su dignidad tienen más valor que el entretenimiento de algunas personas, y las ganancias de otras.

¿Es justo usar a otros individuos para divertirnos y ganar dinero?

Hasta hace unos años era habitual ver a personas con ciertas enfermedades o supuestas “malformaciones” siendo utilizadas como reclamo y espectáculo en los circos. Sus diferencias les convertían en objetos de risa y entretenimiento, mientras su dignidad y sus derechos fundamentales eran obviados. En general, hoy en día, este tipo de circo ha quedado obsoleto y se nos hace moralmente inaceptable. Sin embargo, cuando hablamos del circo con animales de otras especies, aceptamos que sean tenidos como propiedades, privados de libertad, obligados a hacer trucos para entretenernos, y usados como recursos para ganar dinero. Igual que sucedía con aquellas personas, la dignidad y los derechos fundamentales de estos animales son ninguneados debido a algo que les diferencia de nosotros (en este caso, su clasificación en  otra especie).

¿Por qué deberíamos respetar a los demás animales?

Al igual que nosotras, los demás animales tienen capacidad de sentir. Pueden, por tanto, experimentar sufrimiento y placer, y tener intereses propios tanto a nivel físico como emocional. La desconsideración hacia sus deseos y necesidades por el hecho de no ser humanos se denomina especismo, y está basada en la idea no fundamentada de que unas especies son intrínsecamente superiores a otras, estando la nuestra por encima de todas las demás. El especismo nos lleva, entre otras cosas, a no respetar intereses de otros animales que sí respetaríamos en el caso de que pertenecieran a la especie humana. Si el derecho de un ser humano a no ser esclavizado nos parece objetivamente más importante que nuestras ganas de diversión, ¿por qué nos parece justo divertirnos a costa de la esclavitud de otro animal? El especismo se manifiesta en casi todos los aspectos de nuestra vida (nos alimentamos de otros animales, nos vestimos con sus pieles, los utilizamos para entretenernos…) y está tan arraigado en nuestra cultura y en nuestros hábitos, que muchas veces no vemos o no queremos ver la injusticia que se esconde tras él; pero tiene consecuencias muy graves para otros individuos.

¿Qué consecuencias tiene el circo para los animales?

Independientemente de las condiciones y de las técnicas que se utilicen para entrenarlos, los animales en el circo son tenidos como propiedades, explotados como meros recursos, esclavizados y expuestos como objetos para nuestro entretenimiento.

Cautividad: Los animales del circo pueden provenir de criaderos, haber sido capturados hace años en su hábitat natural, o haber nacido en el propio circo. Ya pertenezcan a especies salvajes, o a las consideradas domésticas, son seres privados de libertad que suelen pasar su vida en espacios mucho menores de lo que sus necesidades dictan. Su movilidad es reducida, y sus comportamientos naturales son frustrados, lo cual les genera serios problemas por estrés y enfermedades, así como numerosas muertes.

Transporte: Los circos suelen ser espectáculos itinerantes que constantemente desplazan a los animales de un lugar a otro en camiones, muchas veces en condiciones de hacinamiento e insalubridad.

Entrenamiento: Los trucos que realizan los animales para entretenernos no son meras ilusiones, sino el fruto de un entrenamiento basado generalmente en el sometimiento, y que implica actividades que nunca harían de manera natural (ponerse a dos patas, hacer el pino, saltar por un aro…). No realizan el espectáculo por propia voluntad, ni porque su naturaleza se lo dicte, ni por “la magia del circo”. Existen numerosas pruebas de los dudosos métodos que en ocasiones se utilizan durante los entrenamientos (golpes, látigos, descargas eléctricas, etc.). No obstante, ya sea por miedo al castigo, por el aprendizaje de ciertas pautas para la obtención de recompensas, o por cualquier otra técnica, el solo hecho de la dominación que un individuo ejerce sobre otro, ya es cruel y humillante.

¿Qué podemos hacer para detener esta injusticia?

Haya o no alternativas, las razones éticas para el rechazo de este tipo de espectáculo son lo bastante contundentes; pero lo cierto es que el circo sin animales no humanos es posible. Existen muchos ejemplos de gran calidad artística, así como un gran número de lugares donde todos los circos se llevan a cabo sin utilizar animales en sus números. El circo no tiene por qué desaparecer, puede adaptarse y sobrevivir sin utilizar a otros animales como esclavos, igual que sobrevivió cuando dejó de beneficiarse de la esclavitud humana. Si dejamos de asistir a estos espectáculos y mostramos nuestro rechazo, usar animales dejará de ser rentable. Ni siempre ha sido así, ni tiene por qué ser así para siempre. Podemos cambiarlo aquí y ahora, dejando de acudir a los circos que usan animales, informándonos e informando al resto, levantando la voz por ellos, por su libertad y su dignidad.

MÁS INFORMACIÓN:

www.acabemosconelespecismo.com/circos

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