DUMBO, DUMBA, DISNEY Y EL QUIRÓS

La primera semana de diciembre la Filmoteca española (Madrid) programó un pequeño ciclo de películas sobre el mundo del circo. El ciclo coincidió en fechas con el inicio de la temporada de circos con animales en la capital, y las películas elegidas no hacían ninguna crítica a la explotación especista, sino que sucedía más bien al contrario: su carácter normalizador las posiciona a favor del mantenimiento del actual estado de las cosas. La industria cultural funciona a la perfección en ese sentido.

Una de las películas proyectadas fue el clásico de Disney Dumbo. La historia de un elefante que nace con las orejas demasiado grandes y por eso es humillado y marginado por las demás elefantas adultas que le rodean. Al final consigue hacer del defecto virtud, aprende a utilizar sus orejas para hacer los trucos más espectaculares y ganarse así el respeto y la fama del mundo circense. Cero crítica a la utilización de animales en espectáculos y a la privación de libertad por motivos económicos. Tampoco se podía esperar mucho más de Disney en 1941.

Mientras el pequeño Dumbo revoloteaba con sus orejas en la pantalla de la Filmoteca, la gran Dumba (rebautizada como Dumbo para la ocasión) era obligada a trabajar a tan solo unos diez kilómetros de allí, en el circo Quirós. 75 años separan sus historias, pero por desgracia ambas están atravesadas por elementos comunes. Ser visto y utilizado como un recurso cuyo valor es cuantificado según la cantidad de monedas y billetes que se es capaz de producir es el más evidente de dichos elementos. La vida ambulante, desarraigada, impuesta y cercenada, en la que el único cobijo que se puede encontrar es la relación con las demás explotadas sería otro.

Pero lo más clarificador se nos muestra en la escena del nacimiento del Dumbo ficticio, cuando debido a la anormalidad de su cuerpo y a su torpeza dicen que es tonto y deciden apodarlo “Dumbo”. “Dumb” en inglés significa sordo, pero también bobo, tonto, de ahí que bauticen así al recién llegado y que por consiguiente decidan menospreciarlo como individuo: su supuesta falta de inteligencia lo justifica.

Exactamente igual ocurre con Dumba y los demás animales esclavizados en el Quirós y en todos los circos del mundo: aunque se les reconozcan una serie de cualidades (rozando incluso muchas veces la mistificación), no son lo suficientemente inteligentes como para merecer el respeto necesario para dejar de explotarlos. Una vez más nos encontramos con el mismo trasfondo que en las demás ideologías de la exclusión, a saber, que hay un grupo elegido, que a su medida se establecen los parámetros de lo que es normal, deseable y saludable, y que quienes queden fuera de ese círculo serán tratados siempre como inferiores, y en muchas ocasiones como una amenaza.

La historia del Dumbo ficticio es, por suerte, solo eso, una ficción. La historia de la Dumba explotada en el circo Quirós es, por desgracia, la historia de cientos de animales secuestrados y obligados a trabajar recorriendo pueblos y ciudades de toda la geografía española.

Tenemos la capacidad y la responsabilidad de hacer de estas historias algo del pasado. Nos vemos en el camino.

*El sábado 14 de enero hay convocada una concentración frente al circo Quirós. Os animamos a difundir y a acudir a las convocatorias.

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