TEXTO CONCENTRACIÓN 2012

(Texto leído durante la concentración del 16/12/2012)

Hoy estamos frente al Circo Americano, porque aquí se crían animales y se entrenan para ser utilizados en espectáculos.

Según declaran en su página web, el Circo Americano está registrado como núcleo zoológico itinerante, y como criador de animales exóticos. Esto se traduce en más de cuarenta años utilizando a otros para sus ganancias, incluyendo en su oferta de entretenimiento lo que llaman una “importantísima colección de animales”.

No hemos venido a manifestarnos contra un caso particular de maltrato, o a denunciar una irregularidad legal. La injusticia que sucede aquí  se basa en que seres como nosotras, capaces de sentir y de sufrir, de relacionarse y comunicarse, de tener necesidades y deseos, son producidos como mercancías, y explotados para poder satisfacer los intereses humanos. Ocurre constantemente en muchos otros lugares y se refleja en todos nuestros hábitos, desde lo que comemos hasta cómo nos divertimos.

En todos los circos que usan animales, independientemente del trato que les den, éstos son privados de libertad, explotados como fuerza de trabajo y normalmente desplazados de un lugar a otro, con todo el estrés y sufrimiento físico y psicológico que esto conlleva. Su sola existencia, y todo lo que hacen desde el momento de su nacimiento y hasta su muerte, responde al hecho de que algunas personas los ofrecen para ganar dinero, y otras los demandan para divertirse. Si ellas no dejan de ofrecérnoslos, tendremos que ser nosotras quienes dejemos de demandarlos.

Los animales que aquí se usan son criados en cautividad desde hace más de cuatro generaciones. Han nacido con el único objetivo de ser atracciones de circo. Nunca han conocido ni conocerán la libertad, ni serán dueños de su propia vida. ¿Nos parecería justo que a una pareja de humanos se les forzase a procrear, y a sus hijos se les obligara a actuar como trapecistas o equilibristas durante toda su vida? ¿Pagaríamos por ver a un humano que está actuando en contra de su voluntad? ¿Nos parecería divertido? ¿Por qué nos parece justo que se haga esto con elefantes, con tigres o con rinocerontes?

La familia Faggioni, responsable del Circo Americano, cría a la mayoría de sus animales en un enclave de la costa catalana. Estas elefantas que han llegado a Legazpi en un camión, deberían vivir en libertad en Asia. Allí podrían llegar a los 70 años, andarían 20 kilómetros al día, vivirían en manadas de varias decenas de miembros y establecerían relaciones estrechas y complejas con otros individuos y grupos.

Los tigres y tigresas, en su hábitat natural, vivirían casi toda su vida en solitario y tendrían un territorio de entre 20 y 180 km cuadrados para cada individuo. Aquí se ven obligados a compartir el espacio, frustrando sus instintos y necesidades más básicas.

Los rinocerontes blancos son los más sociables de todas las especies de rinoceronte. En libertad, en la sabana, podrían constituir parejas o grupos más numerosos y llegar a los 60 años de edad.

Así podríamos seguir hablando de leones, primates, jirafas, hipopótamos, osos y osas, dromedarios, cebras, avestruces, canguros, serpientes, jabalíes, y un largo etc. de individuos imposibles de cuantificar que se usan en este y otros circos. Además de caballos, gatos, perros, y otros animales considerados domésticos cuya explotación es igualmente cruel e injusta.

Según algunas estimaciones, sólo en el estado español actúan unos 42 circos con animales bajo 51 nombres distintos, y en ocasiones se alquilan los números entre ellos, por lo que algunos animales pueden ser explotados por varias de estas empresas.

Los límites de espacio y de movilidad que les impone el cautiverio, la negación de sus instintos y la manipulación de sus relaciones sociales, los constantes desplazamientos y los entrenamientos, pueden hacer que los animales del circo padezcan zoocosis o comportamientos anómalos, desarrollen enfermedades, y  muertes prematuras. Aunque esto no sucediera, el hecho de usarlos es cruel de por sí.

Los seres humanos somos animales. Si a un humano se le llamara objeto de colección, se le criara para trabajar, se le usara como atracción de feria, se le calificara como propiedad, se sometiera a alquileres y compraventa, etc. estaríamos de acuerdo en que ese humano es un esclavo. Pues los animales que se usan en los espectáculos de circo, son esclavos. Sus cadenas son las mismas que las nuestras.

Para algunos de estos animales, tal vez existe alguna oportunidad de ser liberados. Otros podrían pasar el resto de su vida en un refugio, de una manera digna, sin ser utilizados como recursos; pero, sobre todo, estamos a tiempo de detener esto y evitar que sigan criándose individuos para nacer, vivir y morir como esclavos.

No pedimos un mejor trato ni un mayor control sobre la forma en que se explota a los demás. Lo que hemos venido a decir es que los demás animales merecen nuestro respeto, merecen existir por sus propias razones y no para nuestro beneficio, merecen que les dejemos nacer y vivir en libertad.  Ya es hora de que su esclavitud deje de parecernos divertida

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